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LA
ZAPATERA PRODIGIOSA
FARSA
VIOLENTA
CON
BAILES Y CANCIONES POPULARES
DE
LOS SIGLOS XVIII Y XIX
EN
DOS PARTES
CON
UN SOLO INTERVALO
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PERSONAJES
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ZAPATERA
VECINA ROJA
VECINA MORADA
VECINA NEGRA
VECINA VERDE
VECINA AMARILLA
[VECINA AZUL]
HIJAS DE LA VECINA ROJA
BEATA 1ª
BEATA 2ª
[GITANILLA 1ª]
[GITANILLA 2ª]
SACRISTANA
EL AUTOR
ZAPATERO
EL NIÑO
ALCALDE
DON MIRLO
MOZO DE LA FAJA
MOZO DEL SOMBRERO
VECINOS, BEATAS, CURAS
Y PUEBLO
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PROLOGO.
Sobre cortina
gris aparece EL AUTOR. Sale rápidamente y lleva una carta en la
mano.
EL AUTOR
Respetable público...
(Pausa.) No; respetable público, no; público solamente,
y no es que el autor no considere al público respetable, todo lo
contrario, sino que detrás de esta palabra hay como un delicado
temblor de miedo y una especie de súplica para que el auditorio
sea generoso con la mímica de los actores y el artificio del ingenio.
El poeta no pide benevolencia, sino atención, una vez que ha saltado
hace mucho tiempo la barra espinosa del miedo que los autores tienen a
la sala. Por este miedo absurdo, y por ser el teatro en muchas ocasiones
una finanza, la poesía se retira de la escena en busca de otros
ambientes donde la gente no se asuste de que un árbol, por ejemplo,
se convierta en una rosa de humo, y de que tres panes y tres peces, por
amor de un mano y una palabra, se conviertan en tres mil panes y tres mil
peces para calmar el hambre de una multitud... Pudo el autor llevar los
personajes de esta pantomima detrás de las rocas y el musgo donde
vagan las criaturas de la tragedia, pero ha preferido poner el ejemplo
dramático en el vivo ritmo de una zapatería popular. En todos
sitios late y anima la criatura poética que el autor ha vestido
de zapatera con aire de refrán o simple romancillo, y no se extrañe
el público si aparece violenta o toma actitudes agrias, porque ella
lucha siempre, lucha con la realidad que la cerca y lucha con la fantasía
cuando ésta se hace realidad visible. (Se oyen las voces de la
ZAPATERA.) ¡Ya voy! No tengas tanta impaciencia en salir; no
es un traje de larga cola y plumas inverosímiles el que sacas, sino
un traje barato, ¿lo oyes?, un traje de zapatera. (Voz de la
Zapatera: «¡Quiero salir!») ¡Silencio! (Se
descorre la cortina y aparece el decorado con tenue luz.) También
amanece así todos los días sobre los campos y las ciudades,
y el público olvida su medio mundo de sueños para entrar
en los mercados como tú en tu casa, en la escena, zapaterilla prodigiosa...
(Va creciendo la luz.) A empezar, tú llegas de la calle...
(Se oyen las voces que pelean. Al público.) Buenas noches.
(Se quita el sombrero de copa y éste se ilumina por dentro con
una luz verde: el AUTOR lo inclina y sale de él un chorro de agua.
El AUTOR mira un poco cohibido al público y se retira de espaldas,
lleno de ironía.) Ustedes perdonen... (Sale.)
1933
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