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Federico García Lorca
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Teatro
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LA ZAPATERA PRODIGIOSA
 FARSA VIOLENTA
 CON BAILES Y CANCIONES POPULARES 
 DE LOS SIGLOS XVIII Y XIX
 EN DOS PARTES
CON UN SOLO INTERVALO
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PERSONAJES
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ZAPATERA
VECINA ROJA
VECINA MORADA
VECINA NEGRA
VECINA VERDE
VECINA AMARILLA
[VECINA AZUL]
HIJAS DE LA VECINA ROJA
BEATA 1ª
BEATA 2ª
 [GITANILLA 1ª]
[GITANILLA 2ª]
SACRISTANA
EL AUTOR
ZAPATERO
EL NIÑO
ALCALDE
DON MIRLO
MOZO DE LA FAJA
MOZO DEL SOMBRERO
VECINOS, BEATAS, CURAS Y PUEBLO
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PROLOGO.
Sobre cortina gris aparece EL AUTOR. Sale rápidamente y lleva una carta en la mano.

EL AUTOR

Respetable público... (Pausa.) No; respetable público, no; público solamente, y no es que el autor no considere al público respetable, todo lo contrario, sino que detrás de esta palabra hay como un delicado temblor de miedo y una especie de súplica para que el auditorio sea generoso con la mímica de los actores y el artificio del ingenio. El poeta no pide benevolencia, sino atención, una vez que ha saltado hace mucho tiempo la barra espinosa del miedo que los autores tienen a la sala. Por este miedo absurdo, y por ser el teatro en muchas ocasiones una finanza, la poesía se retira de la escena en busca de otros ambientes donde la gente no se asuste de que un árbol, por ejemplo, se convierta en una rosa de humo, y de que tres panes y tres peces, por amor de un mano y una palabra, se conviertan en tres mil panes y tres mil peces para calmar el hambre de una multitud... Pudo el autor llevar los personajes de esta pantomima detrás de las rocas y el musgo donde vagan las criaturas de la tragedia, pero ha preferido poner el ejemplo dramático en el vivo ritmo de una zapatería popular. En todos sitios late y anima la criatura poética que el autor ha vestido de zapatera con aire de refrán o simple romancillo, y no se extrañe el público si aparece violenta o toma actitudes agrias, porque ella lucha siempre, lucha con la realidad que la cerca y lucha con la fantasía cuando ésta se hace realidad visible. (Se oyen las voces de la ZAPATERA.) ¡Ya voy! No tengas tanta impaciencia en salir; no es un traje de larga cola y plumas inverosímiles el que sacas, sino un traje barato, ¿lo oyes?, un traje de zapatera. (Voz de la Zapatera: «¡Quiero salir!») ¡Silencio! (Se descorre la cortina y aparece el decorado con tenue luz.) También amanece así todos los días sobre los campos y las ciudades, y el público olvida su medio mundo de sueños para entrar en los mercados como tú en tu casa, en la escena, zapaterilla prodigiosa... (Va creciendo la luz.) A empezar, tú llegas de la calle... (Se oyen las voces que pelean. Al público.) Buenas noches. (Se quita el sombrero de copa y éste se ilumina por dentro con una luz verde: el AUTOR lo inclina y sale de él un chorro de agua. El AUTOR mira un poco cohibido al público y se retira de espaldas, lleno de ironía.) Ustedes perdonen... (Sale.)
1933
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Federico García Lorca - Teatro 5/5