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AMOR
DE DON PERLIMPLÍNCON
BELISA
EN SU JARDIN
ALELUYA
EROTICA EN CUATRO CUADROS
Y
UN PROLOGO
VERSION
DE CAMARA
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PERSONAJES
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DON PERLIMPLÍN
BELISA
MARCOLFA
MADRE DE BELISA
DUENDE 1°
DUENDE 2°.
PROLOGO.
Casa de Don
Perlimplín. Paredes verdes, con las sillas y muebles pintados de
negro. Al fondo, un balcón, por el que se verá el balcón
de Belisa. Sonata. PERLIMPLÍN, casaca verde y peluca blanca, llena
de bucles; MARCOLFA, criada, el clásico traje de rayas
PERLIMPLÍN
¿Sì?
MARCOLFA
Sì.
PERLIMPLÍN
Pero ¿por qué
sí?
MARCOLFA
Pues porque sí.
PERLIMPLÍN
¿Y si yo te dijera
que no?
MARCOLFA. (Agria.)
¿Qué no?
PERLIMPLÍN
No.
MARCOLFA
Dígame, señor
mío, las causas de ese no.
PERLIMPLÍN
Dime tú, doméstica
perseverante, las causas de ese sí.
(Pausa.)
MARCOLFA
Veinte y veinte son cuarenta...
PERLIMPLÍN.
(Escuchando)
Adelante.
MARCOLFA
Y diez, cincuenta.
PERLIMPLÍN
Vamos.
MARCOLFA
Con cincuenta años
ya no se es niño.
PERLIMPLÍN
Claro
MARCOLFA
Ya me puedo morir de un
momento a otro.
PERLIMPLÍN
¡Caramba!
MARCOLFA. (Llorando.)
¿Y qué será
de usted solo en este mundo?
PERLIMPLÍN
¿Qué sería?
MARCOLFA
Por eso tiene que casarse.
PERLIMPLÍN. (Distraído.)
¿Sí?
MARCOLFA. (Enérgica)
Sì.
PERLIMPLÍN.
(Angustiado)
Pero... Marcolfa. ¿Por
qué sí? Cuando yo era niño una mujer estranguló
a su esposo. Era zapatero. No se me olvida. Siempre he pensado no casarme.
Yo con mis libros tengo bastante. ¿De qué me va a servir?
MARCOLFA
El matrimonio tiene grandes
encantos, mi señor. No es lo que se ve por fuera. Está lleno
de cosas ocultas. Cosas que no están bien que sean dichas por una
servidora... Ya ve...
PERLIMPLÍN
¿Y qué?
MARCOLFA
Me he puesto colorada.
(Pausa. Se oye un piano)
UNA VOZ.
(Dentro, cantando.)
Amor, amor
Entre mis muslos cerrados,
nada como un pez el sol.
Agua tibia entre los juncos,
amor.
¡Gallo, que se va la noche!
¡Que no se vaya, no!
MARCOLFA
Verá mi señor
la razón que tengo.
PERLIMPLÍN.
(Rascándose la cabeza)
Canta bien.
MARCOLFA
Esa es la mujer de mi
señor: la blanca Belisa.
PERLIMPLÍN
Belisa... Pero no sería
mejor...
MARCOLFA
No... Venga ahora mismo. (Le
coge de la mano y se acerca al balcón.) Diga usted Belisa.
PERLIMPLÍN
Belisa...
MARCOLFA
Más alto.
PERLIMPLÍN
Belisa!
(El balcón de la casa de enfrente
se abre y aparece BELISA, resplandeciente de hermosura. Está medio
desnuda.)
BELISA
¿Quién llama?
MARCOLFA. (Escondiéndose
detrás de la cortina del balcón)
Conteste.
PERLIMPLÍN.
(Temblando)
La llamaba yo.
BELISA
¿Sí?
PERLIMPLÍN
Sì.
BELISA
Pero... ¿por qué
sí?
PERLIMPLÍN
Pues porque sí.
BELISA
¿Y si yo le dijera
que no?
PERLIMPLÍN
Lo sentiría..., porque...
hemos decidido que me quiero casar.
BELISA. (Rie)
¿Con quién?
PERLIMPLÍN
Con usted...
BELISA. (Seria)
Pero... (A voces.)
¡Mamá, mamá, mamaíta!
MARCOLFA
Esto va bien.
(Sale la MADRE con una gran peluca dieciochesca,
llena de pájaros, cintas y abalorios)
BELISA
Don Perlimplín
se quiere casar conmigo. ¿Qué hago?
MADRE
Buenísimas tardes, encantador
vecinito mío. Siempre dije a mi pobre hija que tiene usted la gracia
y modales de aquella gran señora que fue su madre, a la cual no
tuve la dicha de conocer.
PERLIMPLÍN
¡Gracias!
MARCOLFA. (Furiosa,
desde la cortina)
He decidido que... ¡vamos!
PERLIMPLÍN
Hemos decidido que vamos...
MADRE
A contraer matrimonio,
¿no es así?
PERLIMPLÍN
Así es.
BELISA
Pero, mamá... ¿Y
yo?
MADRE
Tú estás conforme,
naturalmente. Don Perlimplín es un encantador marido.
PERLIMPLÍN
Espero serlo, señora
MARCOLFA. (Llamando
a DON PERLIMPLÍN)
Esto está casi
terminado.
PERLIMPLÍN
¿Crees tú?
(Hablan.)
MADRE. (A
BELISA)
Don Perlimplín tiene
muchas tierras; en las tierras hay muchos gansos y ovejas. Las ovejas se
llevan al mercado. En el mercado dan dinero por ellas. Los dineros dan
la hermosura... Y la hermosura es codiciada por los demás hombres.
PERLIMPLÍN
Entonces...
MADRE
Emocionadísima... Belisa...,
vete dentro..., no está bien que una doncella oiga ciertas conversaciones.
BELISA
Hasta luego... (Se
va.)
MADRE
Es una azucena. ¿Ve usted
su cara? (Bajando la voz.) ¡Pues si la viera por dentro!... Como
de azúcar... Pero..., perdón. No he de ponderar estas cosas
a persona tan moderna y competentísima como usted...
PERLIMPLÍN
¿Sí?
MADRE
Sí..., lo he dicho
sin ironía.
PERLIMPLÍN
No sé como expresarle
nuestro agradecimiento.
MADRE
¡Oh, nuestro agradecimiento...!
¡Qué delicadeza tan extraordinaria! El agradecimiento de su
corazón y el de usted mismo... Lo he entendido..., lo he entendido...,
a pesar de que hace veinte años que no trato a un hombre.
MARCOLFA. (Aparte.)
La boda.
PERLIMPLÍN
La boda...
MADRE
En cuanto quiera..., aunque
(Saca un pañuelo y llora.) a todas las madres... Hasta luego...
(Se va.)
MARCOLFA
Por fin.
PERLIMPLÍN
¡Ay Marcolfa, Marcolfa!
¿En qué mundo me vas a meter?
MARCOLFA
En el mundo del matrimonio.
PERLIMPLÍN
Y si te soy franco, siento una
sed... ¿Por qué no me traes agua? (MARCOLFA se le acerca
y le da un recado al oído.) ¿Quién lo puede creer?
(Se oye el piano. El teatro queda en
la penumbra. BELISA descorre las cortinas de su balcón, casi desnuda,
cantando lánguidamente.)
BELISA
¡Amor, amor!
Entre mis muslos cerrados,
nada como un pez el sol.
MARCOLFA
¡Hermosa doncella!
PERLIMPLÍN
Como de azúcar..., blanca
por dentro. ¿Será capaz de estrangularme?
MARCOLFA
La mujer es débil
si se la asusta a tiempo.
BELISA
Amor...
¡Gallo, que se va la noche!
Que no se vaya, no.
PERLIMPLÍN
¿Qué dice, Marcolfa?
¿Qué dice? (MARCOLFA ríe.) ¿Y qué
es esto que me pasa? ¿Qué es esto?
(Sigue sonando el piano. Por el balcón
pasa una bandada de pájaros de papel negro.)
Mutación
1929
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