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Federico García Lorca
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Musica
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SONIDOS
De Impresiones y Paisajes..
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Desde los cubos de la Alhambra se ve el Albayzín con los patios, con galerías antiguas por las que pasan monjas. En las blancas paredes de los claustros están los vía crucis. Junto a las celosías románticas de los campaniles los cipreses mecen lánguidamente su masa olorosa y funeral... Son los patios soñadores y umbrosos...
    En medio del gran acorde macizo del caserío los conventos ponen su ambiente de tristeza.
    Es algo misterioso que atrae y fascina, la visión del Albayzín desde la fortaleza y palacio de la media noche... Y el panorama, con ser tan espléndido y extraño, y tener esas voces potentes de romanticismo, no es lo que fascina. Lo que fascina es el sonido. Podría decirse que suenan todas las cosas... Que suena la luz, que suena el color, que suenan las formas.
    En los parajes de intenso sonido como son las sierras, los bosques, las llanuras, la gama musical del paisaje tiene casi siempre el mismo acorde que domina a las demás modulaciones. En las faldas de la Sierra Nevada, hay unos recodos deliciosos de sonidos... Son unos sitios en donde de los declives macizos mana un sonido de perfume agreste melosamente acerado.
    En los mismos bosques de pinos, entre el olor divino que exhalan, se oye el manso ruido del pinar, que son melodías de terciopelo aunque sople aire fortísimo, modulaciones mansas, cálidas, constantes... pero siempre en la misma tesitura.
    Eso es lo que no tiene Granada y la vega oídas desde la Alhambra. Cada hora del día tiene un sonido distinto. Son sinfonías de sonidos dulces lo que se oye... Y al contrario que los demás paisajes sonoros que he escuchado, este paisaje de la ciudad romántica modula s cesar.

    Tiene tonos menores y tonos mayores. Tiene melodías apasionadas y acordes de fría solemnidad... El sonido cambia de color, por eso cabe decir que éste canta.
    El ruido del Dauro es la armonía del paisaje. Es una flauta de inmensos acordes a la que los ambientes hicieran sonar. Desciende el aire con su gran monotonía cargado de aromas serranos y entra en la garganta del río, éste la da su sonido y lo entrecruza por las callejas del Albayzín por las que pasa rápido dando graves y agudos... luego se extiende sobre la vega y al chocar con sus sones admirables y con las montañas lejanas y con las nubes, forma ese acorde de plata mayor que es como una inmensa nana que a todos nos duerme voluptuosamente... En las mañanas de sol hay alegrías de música romántica en la garganta del Dauro. Podría decirse que canta en tono mayor el paisaje...
    Hay mil voces de campanas que suenan de muy distinta manera. Alguna veces claman en tono grave las campanas sonoras de la Catedral, que llenan los espacio con sus ondas musicales... Éstas se callan... y entonces les contestan varios campanarios albayzineros que se contrapuntan espléndidamente. Unas campanas vuelan como locas derramando pasión bronceada hasta fundirse a veces con el sonido del aire en un hipar anhelante... Otras viriles fugan sus sonidos con las lejanías... y una más reposada y devotamente, llena de unción sacerdotal llama a rezar muy despacio, con aire cansado, con la filosofía de la resignación... Las otras campanas que volaban locas de apasionada alegría se callan de repente pero la campana reposada sigue con aire de reproche... ella es la vieja que reza... y riñe a las jóvenes por sus anhelos que nunca tendrán realidad... Seguramente aquellas campanas que habían soñado como locas de entusiasmo hasta morirse de sonido, las habían echado a volar, o los acólitos traviesos de las parroquias... o las novicias juguetonas y asustadizas de algún convento, que tienen ansia de reír, de cantar... y es casi cierto que esta campana que llama a rezar quejumbrosamente la tañe algún viejo sacristán lleno de manchas de cera.... o alguna monja que la muerte olvidó, que espera en el convento la herida de la guadañadora... Hay silencios magníficos en que canta el paisaje... Después claman otra vez las campanas de la Catedral, las otras glosan lo que dijo la maestra... y como final de sinfonía hay un gracioso e infantil ritornello de esquilín... que después de su melodía agudísima se va apagando poco a poco en un morendo delicado, como n queriendo terminar... hasta que acaba en una nota rozada que apenas se oye. ¡Son magníficas, son maravillosas, son espléndidas y múltiples las sinfonías de campanas en Granada!
     La noche tiene brillantez mágica de sonidos desde este torreón. Si hay luna, es un marco vago de sensualidad abismática lo que invade los acordes. Si no hay luna... es una melodía fantástica y única lo que canta el río... pero la modulación original y sentida en que el color revela las expresiones musicales más perdidas y esfumadas, es el crepúsculo... Ya se ha estado preparado el ambiente desde que la tarde media. Las sombras han ido cubriendo la hoguera alhambrina... La vega está aplanada y silenciosa. El sol se oculta y del monte nacen cascadas infinitas de colores musicales que se precipitan aterciopeladamente sobre la ciudad y la sierra y se funde el color musical con las ondas sonoras... Todo suena a melodía, a tristeza antigua, a llanto.
    Resbala una pena dolorosa e irremediable sobre el caserío albayzinero y sobre los soberbios declives rojos y verdes de la Alhambra y Generalife... y va cambiando sin cesar el color y con el color cambia el sonido... Hay sonidos rosa, sonidos rojos, sonidos amarillos y sonidos imposibles de sonido y color... Después hay un gran acorde azul... y empieza la sinfonía nocturna de las campanas. Es distinta de la de la mañana. El apasionamiento tiene gran tristeza... Casi todas, suenan cansadas, llamando al rosario... Canta muy fuerte el río. Las luces parpadeantes de las calles albayzineras, ponen temblores dorados en las negruras de los cipreses... Lanza la Vela su histórica canción... En las torres, se ven lucecillas miedosas que alumbran los campaneros...
    Un tren silba a lo lejos.


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 Suoni
Da Impresiones y Paisajes.
Dai cubi dell'Alhambra si vede  Albayzín con i cortili, con portici antichi attraverso i quali passano monache. Tra le pareti bianche dei chiostri vi sono le vie crucis. Insieme alle gelosie romantiche dei campanili, i cipressi cullano languidamente la loro massa odorosa e funebre…I cortili sono sognanti e ombrosi…
   Nel mezzo del grande accordo dei caseggiati, i conventi portano la loro impronta di tristezza.
   E' qualcosa di meraviglioso che attrae e affascina, la visione di Albayzín dalla fortezza e il palazzo di mezzanotte…Non è il panorama, così splendido e strano, e  che possiede quelle voci prepotentemente romantiche, che affascina. Ciò che affascina è il suono. 
   Si potrebbe dire che tutte le cose risuonano…Risuona la luce, risuona il colore, risuonano le forme.
   Nei luoghi di suono intenso come i monti, i boschi, le pianure, la gamma musicale del paesaggio ha quasi sempre lo stesso accordo che domina su altre modulazioni. Nelle falde della Sierra Nevada vi sono angoli di suoni deliziosi…Sono luoghi in cui dai pendii compatti scaturisce un suono di profumo agreste sdolcinatamente pungente.
    Negli stessi boschi di pini, tra l'odore di divino che esalano, si sente il rumore mansueto della pineta, che è una melodia di velluto anche se soffia un'aria fortissima, melodie mansuete, calde, costanti…ma sempre con la stessa estensione.
Questo è ciò che Granada e l'Alhambra non hanno. Ogni ora del giorno ha un suono distinto. Ciò che si sente sono sinfonie di suoni dolci… E al contrario degli altri paesaggi che ho ascoltato, questo paesaggio della città romantica non cessa mai di modulare.
   Ha toni minori e toni maggiori. Ha melodie appassionate e accordi di fredda solennità… il suono cambia colore, per questo è giusto dire che  canta. 
   Il rumore del Dauro è l'armonia del paesaggio. E' un flauto di accordi immensi che gli ambienti fanno risuonare. Percorre l'aria con la sua grande monotonia carica di aromi montanari ed entra nella gola del fiume, ciò è dato dal suo suono e lo incrocia per le viuzze dell'Albayzín per le quali passa con suoni gravi e acuti… poi si estende sopra il campo e scontrando i suoi suoni mirabili con le montagne lontane e con le nubi, forma una sorta di  accordo in tono maggiore  che è come una immensa ninna nanna che tutti ci fa addormentare voluttuosamente… Nelle mattine di sole ci sono allegri di musica romantica nella gola del Dauro. Si potrebbe dire che il paesaggio canta in tono maggiore…
   Vi sono mille voci di campane che suonano in modi diversi. A volte le campane sonore della Cattedrale gridano con tono grave, e riempiono gli spazi con le loro onde musicali…Queste tacciono…e allora gli rispondono vari campanari albayzineri che vi si contrappongono splendidamente. Alcune campane volano impazzite spandendo la loro passione bronzea fino a fondere, a volte, il loro suono con quello dell'aria in un singhiozzo ansioso…
   Altre, virili, con i loro suoni creano fugati con quelle più lontane… e una più tranquillamente e devotamente, con  tono sacerdotale, chiama alla preghiera molto lentamente, con aria stanca, con la filosofia della rassegnazione… Le altre campane che oscillavano follemente con appassionata allegria tacciono improvvisamente, ma la campana più tranquilla continua con aria di rimprovero… lei è la vecchia che prega… e sgrida i giovani per le loro aspirazioni che non saranno mai realtà… Sicuramente quelle campane che avevano sognato, pazze di entusiasmo, di morire di suoni, le avevano fatte volare o gli accoliti furbi delle parrocchie…o le novizie giocherellone e timorose di qualche convento, che sono ansiose di ridere, di cantare… ed è quasi certo che questa campana che chiama a pregare lamentosamente la suoni un vecchio sacrestano pieno di macchie di cera… o qualche monaca dimenticata dalla morte, che aspetta nel convento la ferita della falciatrice… Ci sono silenzi magnifici nei quali canta il paesaggio…Dopo gridano un'altra volta le campane della cattedrale, le altre glossano ciò che ha detto la maestra… e come finale di sinfonia c'è un simpatico e infantile ritornello di campanellini… poi la sua  melodia acutissima si spegne a poco a poco in un morendo delicato, come un voler terminare… finché si dissolve in una nota che si sente appena. Sono magnifiche, sono meravigliose, sono splendide e molteplici le sinfonie delle campane di Granada!
   La notte ha una brillantezza magica di suoni dalla torre. Se c'è la luna, ciò che invade gli accordi è una vaga cornice di sensualità abissale. Se non c'è la luna…ciò che canta il fiume è una melodia fantastica e unica… ma la modulazione originale e sentita, nella quale il colore rivela le espressioni musicali più perse e sfumate, è il crepuscolo… L'ambiente sul quale interviene la sera è già stato preparato. Le ombre hanno coperto il rogo alhambrino… Il campo è spianato e silenzioso. Il sole si nasconde e dal monte nascono cascate infinite di colori musicali che si precipitano vellutatamente sulla città e sulla sierra e il colore musicale si fonde con le onde sonore… Tutto suona come melodia, come tristezza antica, come pianto.
Scivola una pena dolorosa e irrimediabile sul caseggiato albayzinero e sui superbi pendii rossi e verdi dell'Alhambra e del Generalife… e il colore muta senza sosta e con il colore cambia il suono…Ci sono suoni rosa, suoni rossi, suoni gialli e suoni incredibili per timbro e per colore… Poi c'è un grande accordo azzurro… e incomincia la sinfonia notturna delle campane. E' diversa da quella del mattino. La passione ha grande tristezza… Quasi tutte suonano stancamente chiamando per il rosario… Il fiume canta molto forte. Le luci tremolanti delle strade albayzinere riflettono tremori dorati nell'oscurità dei cipressi… Lancia la Vela la sua storica canzone…Nelle torri si vedono piccole luci paurose che illuminano i campanari…
   Un treno fischia da lontano.

[Versione italiana di Valeria Muti] 

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Federico García Lorca - Musica 2/5