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SONIDOS
De Impresiones y Paisajes..
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Desde los cubos de la Alhambra se ve
el Albayzín con los patios, con galerías antiguas por las
que pasan monjas. En las blancas paredes de los claustros están
los vía crucis. Junto a las celosías románticas de
los campaniles los cipreses mecen lánguidamente su masa olorosa
y funeral... Son los patios soñadores y umbrosos...
En medio del gran
acorde macizo del caserío los conventos ponen su ambiente de tristeza.
Es algo misterioso
que atrae y fascina, la visión del Albayzín desde la fortaleza
y palacio de la media noche... Y el panorama, con ser tan espléndido
y extraño, y tener esas voces potentes de romanticismo, no es lo
que fascina. Lo que fascina es el sonido. Podría decirse que suenan
todas las cosas... Que suena la luz, que suena el color, que suenan las
formas.
En los parajes de
intenso sonido como son las sierras, los bosques, las llanuras, la gama
musical del paisaje tiene casi siempre el mismo acorde que domina a las
demás modulaciones. En las faldas de la Sierra Nevada, hay unos
recodos deliciosos de sonidos... Son unos sitios en donde de los declives
macizos mana un sonido de perfume agreste melosamente acerado.
En los mismos bosques
de pinos, entre el olor divino que exhalan, se oye el manso ruido del pinar,
que son melodías de terciopelo aunque sople aire fortísimo,
modulaciones mansas, cálidas, constantes... pero siempre en la misma
tesitura.
Eso es lo que no
tiene Granada y la vega oídas desde la Alhambra. Cada hora del día
tiene un sonido distinto. Son sinfonías de sonidos dulces lo que
se oye... Y al contrario que los demás paisajes sonoros que he escuchado,
este paisaje de la ciudad romántica modula s cesar.
Tiene tonos menores
y tonos mayores. Tiene melodías apasionadas y acordes de fría
solemnidad... El sonido cambia de color, por eso cabe decir que éste
canta.
El ruido del Dauro
es la armonía del paisaje. Es una flauta de inmensos acordes a la
que los ambientes hicieran sonar. Desciende el aire con su gran monotonía
cargado de aromas serranos y entra en la garganta del río, éste
la da su sonido y lo entrecruza por las callejas del Albayzín por
las que pasa rápido dando graves y agudos... luego se extiende sobre
la vega y al chocar con sus sones admirables y con las montañas
lejanas y con las nubes, forma ese acorde de plata mayor que es como una
inmensa nana que a todos nos duerme voluptuosamente... En las mañanas
de sol hay alegrías de música romántica en la garganta
del Dauro. Podría decirse que canta en tono mayor el paisaje...
Hay mil voces de
campanas que suenan de muy distinta manera. Alguna veces claman en tono
grave las campanas sonoras de la Catedral, que llenan los espacio con sus
ondas musicales... Éstas se callan... y entonces les contestan varios
campanarios albayzineros que se contrapuntan espléndidamente. Unas
campanas vuelan como locas derramando pasión bronceada hasta fundirse
a veces con el sonido del aire en un hipar anhelante... Otras viriles fugan
sus sonidos con las lejanías... y una más reposada y devotamente,
llena de unción sacerdotal llama a rezar muy despacio, con aire
cansado, con la filosofía de la resignación... Las otras
campanas que volaban locas de apasionada alegría se callan de repente
pero la campana reposada sigue con aire de reproche... ella es la vieja
que reza... y riñe a las jóvenes por sus anhelos que nunca
tendrán realidad... Seguramente aquellas campanas que habían
soñado como locas de entusiasmo hasta morirse de sonido, las habían
echado a volar, o los acólitos traviesos de las parroquias... o
las novicias juguetonas y asustadizas de algún convento, que tienen
ansia de reír, de cantar... y es casi cierto que esta campana que
llama a rezar quejumbrosamente la tañe algún viejo sacristán
lleno de manchas de cera.... o alguna monja que la muerte olvidó,
que espera en el convento la herida de la guadañadora... Hay silencios
magníficos en que canta el paisaje... Después claman otra
vez las campanas de la Catedral, las otras glosan lo que dijo la maestra...
y como final de sinfonía hay un gracioso e infantil ritornello de
esquilín... que después de su melodía agudísima
se va apagando poco a poco en un morendo delicado, como n queriendo terminar...
hasta que acaba en una nota rozada que apenas se oye. ¡Son magníficas,
son maravillosas, son espléndidas y múltiples las sinfonías
de campanas en Granada!
La noche tiene
brillantez mágica de sonidos desde este torreón. Si hay luna,
es un marco vago de sensualidad abismática lo que invade los acordes.
Si no hay luna... es una melodía fantástica y única
lo que canta el río... pero la modulación original y sentida
en que el color revela las expresiones musicales más perdidas y
esfumadas, es el crepúsculo... Ya se ha estado preparado el ambiente
desde que la tarde media. Las sombras han ido cubriendo la hoguera alhambrina...
La vega está aplanada y silenciosa. El sol se oculta y del monte
nacen cascadas infinitas de colores musicales que se precipitan aterciopeladamente
sobre la ciudad y la sierra y se funde el color musical con las ondas sonoras...
Todo suena a melodía, a tristeza antigua, a llanto.
Resbala una pena
dolorosa e irremediable sobre el caserío albayzinero y sobre los
soberbios declives rojos y verdes de la Alhambra y Generalife... y va cambiando
sin cesar el color y con el color cambia el sonido... Hay sonidos rosa,
sonidos rojos, sonidos amarillos y sonidos imposibles de sonido y color...
Después hay un gran acorde azul... y empieza la sinfonía
nocturna de las campanas. Es distinta de la de la mañana. El apasionamiento
tiene gran tristeza... Casi todas, suenan cansadas, llamando al rosario...
Canta muy fuerte el río. Las luces parpadeantes de las calles albayzineras,
ponen temblores dorados en las negruras de los cipreses... Lanza la Vela
su histórica canción... En las torres, se ven lucecillas
miedosas que alumbran los campaneros...
Un tren silba a lo
lejos.
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Suoni
Da Impresiones y Paisajes.
Dai cubi
dell'Alhambra si vede Albayzín con i cortili, con portici
antichi attraverso i quali passano monache. Tra le pareti bianche dei chiostri
vi sono le vie crucis. Insieme alle gelosie romantiche dei campanili, i
cipressi cullano languidamente la loro massa odorosa e funebre…I cortili
sono sognanti e ombrosi…
Nel
mezzo del grande accordo dei caseggiati, i conventi portano la loro impronta
di tristezza.
E'
qualcosa di meraviglioso che attrae e affascina, la visione di Albayzín
dalla fortezza e il palazzo di mezzanotte…Non è il panorama, così
splendido e strano, e che possiede quelle voci prepotentemente romantiche,
che affascina. Ciò che affascina è il suono.
Si
potrebbe dire che tutte le cose risuonano…Risuona la luce, risuona il colore,
risuonano le forme.
Nei
luoghi di suono intenso come i monti, i boschi, le pianure, la gamma musicale
del paesaggio ha quasi sempre lo stesso accordo che domina su altre modulazioni.
Nelle falde della Sierra Nevada vi sono angoli di suoni deliziosi…Sono
luoghi in cui dai pendii compatti scaturisce un suono di profumo agreste
sdolcinatamente pungente.
Negli stessi boschi di pini, tra l'odore di divino che esalano, si sente
il rumore mansueto della pineta, che è una melodia di velluto anche
se soffia un'aria fortissima, melodie mansuete, calde, costanti…ma sempre
con la stessa estensione.
Questo
è ciò che Granada e l'Alhambra non hanno. Ogni ora del giorno
ha un suono distinto. Ciò che si sente sono sinfonie di suoni dolci…
E al contrario degli altri paesaggi che ho ascoltato, questo paesaggio
della città romantica non cessa mai di modulare.
Ha
toni minori e toni maggiori. Ha melodie appassionate e accordi di fredda
solennità… il suono cambia colore, per questo è giusto dire
che canta.
Il
rumore del Dauro è l'armonia del paesaggio. E' un flauto di accordi
immensi che gli ambienti fanno risuonare. Percorre l'aria con la sua grande
monotonia carica di aromi montanari ed entra nella gola del fiume, ciò
è dato dal suo suono e lo incrocia per le viuzze dell'Albayzín
per le quali passa con suoni gravi e acuti… poi si estende sopra il campo
e scontrando i suoi suoni mirabili con le montagne lontane e con le nubi,
forma una sorta di accordo in tono maggiore che è come
una immensa ninna nanna che tutti ci fa addormentare voluttuosamente… Nelle
mattine di sole ci sono allegri di musica romantica nella gola del
Dauro. Si potrebbe dire che il paesaggio canta in tono maggiore…
Vi
sono mille voci di campane che suonano in modi diversi. A volte le campane
sonore della Cattedrale gridano con tono grave, e riempiono gli spazi con
le loro onde musicali…Queste tacciono…e allora gli rispondono vari campanari
albayzineri che vi si contrappongono splendidamente. Alcune campane volano
impazzite spandendo la loro passione bronzea fino a fondere, a volte, il
loro suono con quello dell'aria in un singhiozzo ansioso…
Altre,
virili, con i loro suoni creano fugati con quelle più lontane…
e una più tranquillamente e devotamente, con tono sacerdotale,
chiama alla preghiera molto lentamente, con aria stanca, con la filosofia
della rassegnazione… Le altre campane che oscillavano follemente con appassionata
allegria tacciono improvvisamente, ma la campana più tranquilla
continua con aria di rimprovero… lei è la vecchia che prega… e sgrida
i giovani per le loro aspirazioni che non saranno mai realtà… Sicuramente
quelle campane che avevano sognato, pazze di entusiasmo, di morire di suoni,
le avevano fatte volare o gli accoliti furbi delle parrocchie…o le novizie
giocherellone e timorose di qualche convento, che sono ansiose di ridere,
di cantare… ed è quasi certo che questa campana che chiama a pregare
lamentosamente la suoni un vecchio sacrestano pieno di macchie di cera…
o qualche monaca dimenticata dalla morte, che aspetta nel convento la ferita
della falciatrice… Ci sono silenzi magnifici nei quali canta il paesaggio…Dopo
gridano un'altra volta le campane della cattedrale, le altre glossano ciò
che ha detto la maestra… e come finale di sinfonia c'è un simpatico
e infantile ritornello di campanellini… poi la sua melodia acutissima
si spegne a poco a poco in un morendo delicato, come un voler terminare…
finché si dissolve in una nota che si sente appena. Sono magnifiche,
sono meravigliose, sono splendide e molteplici le sinfonie delle campane
di Granada!
La
notte ha una brillantezza magica di suoni dalla torre. Se c'è la
luna, ciò che invade gli accordi è una vaga cornice di sensualità
abissale. Se non c'è la luna…ciò che canta il fiume è
una melodia fantastica e unica… ma la modulazione originale e sentita,
nella quale il colore rivela le espressioni musicali più perse e
sfumate, è il crepuscolo… L'ambiente sul quale interviene la sera
è già stato preparato. Le ombre hanno coperto il rogo alhambrino…
Il campo è spianato e silenzioso. Il sole si nasconde e dal monte
nascono cascate infinite di colori musicali che si precipitano vellutatamente
sulla città e sulla sierra e il colore musicale si fonde con le
onde sonore… Tutto suona come melodia, come tristezza antica, come pianto.
Scivola
una pena dolorosa e irrimediabile sul caseggiato albayzinero e sui superbi
pendii rossi e verdi dell'Alhambra e del Generalife… e il colore muta senza
sosta e con il colore cambia il suono…Ci sono suoni rosa, suoni rossi,
suoni gialli e suoni incredibili per timbro e per colore… Poi c'è
un grande accordo azzurro… e incomincia la sinfonia notturna delle campane.
E' diversa da quella del mattino. La passione ha grande tristezza… Quasi
tutte suonano stancamente chiamando per il rosario… Il fiume canta molto
forte. Le luci tremolanti delle strade albayzinere riflettono tremori dorati
nell'oscurità dei cipressi… Lancia la Vela la sua storica canzone…Nelle
torri si vedono piccole luci paurose che illuminano i campanari…
Un
treno fischia da lontano.
[Versione
italiana di Valeria Muti]
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