da Federico García Lorca...
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Cómo canta una ciudad
de noviembre a noviembre, 1933
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Granada tiene dos ríos, ochenta campanarios, cuatro mil acequias, cincuenta fuentes, mil y un surtidores, y cien mil habitantes. Tiene una fábrica de hacer guitarras y bandurrias, una tienda donde venden pianos y acordeones y armónicas y sobre todo tambores. Tiene dos paseos para cantar, el Salón y la Alhambra, y uno para llorar, la Alameda de los Tristes, verdadero vértice de todo el romanticismo europeo, y tiene una legión de pirotécnicos que construyen torres de ruido […] que han de irritar al agua cuadrada de los estanques. […] Y si en Sevilla el elemento humano domina el paisaje y entre cuatro paredes se pasean Don Pedro y Don Alonso y el duque Octavio de Nápoles y Fígaro y Mañara, en Granada se pasean los fantasmas por sus dos palacios vacíos, y la espuela se convierte en una hormiga lenta que corre por un infinito pavimento de mármol, y la carta de amor en un puñado de hierba y la espada en una mandolina delicada que sólo arañas y ruiseñores se atreven a pulsar. Granada possiede due fiumi, ottanta campanili, quattromila ruscelli, cinquanta fontane, milleuna fontanelle e centomila abitanti. Ha una fabbrica di chitarre e bandurrias [piccole chitarre a 6 o 12 corde, ndr], un negozio di pianoforti, armoniche, fisarmoniche e, soprattutto, tamburi. Ha due viali per cantare, il Salón e la Alhambra, e uno per piangere, l’Alameda de los Tristes, vera cuspide di tutto il romanticismo europeo; ed ha una legione di pirotecnici che costruiscono torri di rumore […] che irritano l’acqua quadrata degli stagni. […] E mentre a Siviglia l’elemento umano domina il paesaggio e vi passeggiano, fra quattro pareti, Don Pedro e Don Alonso e il duca Ottavio di Napoli e Figaro e Mañara, nei palazzi vuoti di Granada passeggiano i fantasmi e lo sperone diventa una lenta formica che corre su un infinito pavimento di marmo e la lettera d’amore un pugno d’erba e la spada un delicato mandolino che soltanto ragni ed usignoli osano pizzicare.