da Federico García Lorca...
.
El compadre Pastor, 1916
.
Yo estuve a visitarle porque preguntaba por mí… Estaba como muerto, con la boca entreabierta y los ojos cerrados. Al entrar yo los abrió y al verme sonrió tan dulce como él acostumbraba. Mi madre me tomó en brazos y me sentó en la cama. Él se incorporó, ayudado de una sobrina, y pasándome sus manos por mi cara me estuvo acariciando un rato. Luego me besó una mano, y dando un suspiro muy fuerte se dejó caer sobre las almohadas. Andai a trovarlo, perché chiedeva di me... Era come morto: la bocca socchiusa e gli occhi chiusi. Quando entrai io, lui li aprì e, nel vedermi, sorrise dolcemente, come al solito. Mia madre mi prese in braccio e mi mise a sedere sul letto. Lui, aiutato da una nipote, si levò a sua volta a sedere e mi accarezzò la faccia per un po’. Poi mi baciò una mano e, lanciando un forte sospiro, si lasciò cadere sui cuscini.