da Federico García Lorca...
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El pueblo quieto, 1916
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Enfrente de la iglesia está la casa donde yo nací. Es grande, pesada, majestuosa en su vejez…Tiene unas rejas que suenan a campanas. Cuando niño, mis amiguitos y yo tocábamos en ellas con una barra de hierro y su sonar nos volvía locos de alegría; y simulábamos tocar a fuego, a muerto y a bautizos… Por dentro la casa es fría y baja. En sus balcones las niñas de la enseñanza decían versos y cantares cuando pasaba la Virgen del Amor Hermoso y yo era rey con una bengala en la mano. Di fronte alla chiesa c’è la casa dove sono nato. E’ grande, pesante, maestosa nella sua vecchiaia… Ha delle inferriate che suonano come campane. Da bambino i miei amichetti ed io le facevamo suonare con una sbarra di ferro; quel suo suono ci faceva impazzire dall’allegria e giocavamo a farle rintoccare a fuoco, a morto e a battesimi… Dentro, la casa è fredda e bassa. Sui suoi balconi le piccole scolare recitavano versi e canti quando passava la Madonna dell’Amore Bello ed io ero re con un bengala in mano.
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