| «Yo
sé poco, yo apenas sé» -me acuerdo de estos versos
de Pablo Neruda-, pero en este mundo yo siempre soy y seré partidario
de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada
y hasta la tranquilidad de la nada se les niega. Nosotros –me refiero a
los hombres de significación intelectual y educados en el ambiente
medio de las clases que podemos llamar acomodadas- estamos llamados al
sacrificio. Aceptémoslo. En el mundo ya no luchan fuerzas humanas,
sino telúricas. A mí me ponen en una balanza el resultado
de esta lucha: aquí, tu dolor y tu sacrificio, y aquí la
justicia para todos, aun con la angustia del tránsito hacia un futuro
que se presiente, pero que se desconoce, y descargo el puño con
toda mi fuerza en este último platillo. |
«Io so poco, quasi
nulla» - mi vengono in mente questi versi di Pablo Neruda -, ma in
questo mondo io sto, e starò sempre, dalla parte dei poveri. Starò
sempre dalla parte di quelli che non hanno niente e a cui viene negata
persino la tranquillità del niente. Noi - intendo gli intellettuali
educati nell’ambiente medio delle classi che possiamo denominare agiate
- siamo chiamati al sacrificio. Accettiamolo. A combattersi in tutto il
mondo non sono più, ormai, forze umane, ma telluriche. A me viene
offerto, su una bilancia, il risultato di questa lotta: qui il tuo dolore
e il tuo sacrificio, e qui la giustizia per tutti; e io - sia pure con
l’angoscia della prospettiva di un futuro sconosciuto, che tuttavia si
intuisce -, scarico il pugno con tutta la mia forza su quest’ultimo piatto. |