da Federico García Lorca...
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Nozze di sangue - Quadro ultimo -, 1932
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NOVIA
[…] Yo era una mujer quemada, llena de llagas por dentro y por fuera, y tu hijo era un poquito de agua de la que yo esperaba hijos, tierra, salud; pero el otro era un río oscuro, lleno de ramas, que acercaba a mí el rumor de sus juncos y su cantar entre dientes. Y yo corría con tu hijo, que era como un niñito de agua, frío, y el otro me mandaba cientos de pájaros que me impedían el andar y que dejaban escarcha sobre mis heridas de pobre mujer marchita, de muchacha acariciada por el fuego. Yo no quería, ¡oyelo bien!; yo no quería. ¡Tu hijo era mi fin y yo no lo he engañado, pero el brazo del otro me arrastró como un golpe de mar, como la cabezada de un mulo, y me hubiera arrastrado siempre, aunque hubiera sido vieja y todos los hijos de tu hijo me hubiesen agarrado de los cabellos! […]
SPOSA
[…] Io ero una donna bruciata, piena di piaghe dentro e fuori e tuo figlio era que po’ d’acqua da cui io speravo figli, terra, salute; ma l’altro era un fiume oscuro, pieno di rami, che portava a me il rumore dei suoi giunchi e il suo cantare fra i denti. E io correvo con tuo figlio, che era come un filino d’acqua, freddo, e l’altro mi mandava centinaia d’uccelli che mi ostacolavano il passo e depositavano brina sulle mie ferite di povera donna guasta, di ragazza accarezzata dal fuoco. Io non volevo, sentimi bene! Io non volevo! Tuo figlio era il mio scopo e io non l’ho tradito, ma il braccio dell’altro mi ha trascinato come un colpo di mare, come la testata d’un mulo, e mi avrebbe trascinato sempre, sempre, sempre, anche se fossi stata vecchia e tutti i figli di tuo figlio mi avessero tenuta per i capelli! […]