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Quien ha vivido, como yo, y en aquella época, en una ciudad tan
bárbara bajo el punto de vista social como Granada, cree que las
mujeres o son imposibles o son tontas. Un miedo frenético a lo sexual
y un terror al «qué dirán» convertían
a las muchachas en autómatas paseantes, bajo las miradas de esas
mamás fondonas que llevan zapatos de hombre y unos pelitos en el
lado de la barba. […] |
[…] Uno che, come me, abbia
vissuto in quell’epoca in una città come Granada, così barbara
dal punto di vista sociale, è convinto che le donne siano o impossibili
o stupide. La paura frenetica della sessualità e il terrore alle
dicerie trasformavano le ragazze in automi camminanti sotto gli sguardi
di quelle mamme naticute che portano scarpe da uomo e dei peletti al posto
della barba.
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