da Federico García Lorca...
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Primeras canciones, 1932
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ADÁN

Árbol de sangre moja la mañana 
por donde gime la recién parida. 
Su voz deja cristales en la herida 
y un gráfico de hueso en la ventana. 

Mientras la luz que viene fija y gana 
blancas metas de fábula que olvida 
el tumulto de venas en la huida 
hacia el turbio frescor de la manzana. 

Adán sueña en la fiebre de la arcilla 
un niño que se acerca galopando 
por el doble latir de su mejilla. 

Pero otro Adán oscuro está soñando 
neutra luna de piedra sin semilla 
donde el niño de luz se irá quemando.

ADAMO

Un albero di sangue bagna il mattino 
e geme in esso la partoriente. 
La sua voce lascia cristalli nella ferita 
e un grafico d’osso alle finestre. 

La luce appena nata fissa e prende 
bianche mete di favola che dimentica 
il tumulto di vene nella fuga 
verso la torbida freschezza della mela. 

Adamo sogna nella febbre d’argilla 
un bimbo che correndo s’avvicina 
nel doppio palpito della sua guancia. 

Ma un altro Adamo oscuro sta sognando
neutra luna di pietra senza seme 
dove il bambino di luce brucerà.