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Por una
senda
Por una senda van los hortelanos,
es la sagrada hora del regreso,
con la sangre injuriada
por el peso
de inviernos, primaveras y veranos.
Vienen de los esfuerzos sobrehumanos
y van a la canción y van
al beso,
y van dejando por el aire impreso
un olor de herramientas y de manos.
Por otra senda yo, por otra senda
que no conduce al beso aunque es
la hora,
sino que merodea sin destino.
Bajo su frente trágica y tremenda,
un toro solo en la ribera llora
olvidando que es toro y masculino. |
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Per un
sentiero
Per un sentiero vanno gli ortolani,
è la sacra ora del ritorno,
con il sangue ingiuriato dal peso
d´inverni, primavere ed estati.
Vengono dagli sforzi sovraumani
e vanno alla canzone e vanno al
bacio,
e lasciano nell´aria impresso
un odore di utensili e di mani.
Per un altro sentiero io, per un
altro sentiero
che non conduce al bacio anche se
è l´ora,
ma gironzola senza destino.
Sotto il suo fronte tragico e tremendo,
un toro sulla riva piange
dimenticandosi che è toro
e maschile. |
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Me sobra
el corazón
Hoy estoy sin saber yo no sé
cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en
mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.
No puedo con mi estrella.
Y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos
campanarios
para un salto mortal serenamente.
Si no fuera ¿por qué?...
no sé por qué,
mi corazón escribiría
una postrera carta,
una carta que llevo allí
metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de
adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo
le diría.
Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la
alegría.
Un amor me ha dejado con los brazos
caídos
y no puedo tenderlos hacia
más.
¿No véis mi boca qué
desengañada,
qué inconformes mis ojos?
Cuanto más me contemplo más
me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué
tijeras?
Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera
melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
Me sobra corazón.
Hoy, descorazonarme,
yo, el más corazonado de
los hombres,
y por el más, también
el más amargo.
No sé por qué, no sé
por qué ni cómo
me perdono la vida cada día. |
M'avanza
il cuore
Oggi sto, non so, non so come,
oggi conosco solo la pena,
oggi non ho amicizia,
oggi ho soltanto voglia
di strapparmi il cuore dalla radice
e metterlo sotto una scarpa.
Oggi rinverdisce quella spina secca,
oggi è giorno di pianti nel
mio regno,
oggi lo scoraggiamento scarica nel
mio petto
scoraggiato piombo.
Non resisto la mia stella.
E mi cerco la morte nelle mani
guardando con affetto i coltelli,
e ricordo quell'ascia compagna,
e penso ai più alti campanili
per un salto mortale, serenamente.
Se non fosse perché... non
so perché,
il mio cuore scriverebbe un'ultima
lettera,
una lettera che conservo là
dentro,
farei del mio cuore un calamaio,
una fontana di sillabe, di addii
e doni,
e al mondo direi "cavoli tuoi".
Nacqui sotto una cattiva luna.
Porto la pena di una sola pena
che vale più di tutta l'allegria.
Un amore m'ha lasciato a braccia
arrese
e non posso più tenderli
verso niente.
Non vedete la mia bocca com'è
delusa,
come sono contrariati i miei occhi?
Più mi guardo e più
mi affliggo:
con quali forbici tagliare questo
dolore?
Ieri, domani, oggi
patendo di tutto
cuore mio, malinconico acquario,
galera di usignoli moribondi.
M'avanza cuore.
Oggi scorarmi,
io, il più cuorato degli
uomini,
e anche il più amaro.
Non so perché, non so perché
né come
mi perdono la vita ogni giorno. |
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Elegía
(En Orihuela,
su pueblo
y el mío,
se me ha muerto
como del rayo
Ramón Sijé,
con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser
llorando el hortelano
de la tierra
que ocupas y estercolas,
compañero
del alma, tan temprano.
Alimentando
lluvias, caracolas
y órganos
mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas
amapolas
daré
tu corazón por alimento.
Tanto dolor
se agrupa en mi costado,
que por doler
me duele hasta el aliento.
Un manotazo
duro, un golpe helado,
un hachazo
invisible y homicida,
un empujón
brutal te ha derribado.
No hay extensión
más grande que mi herida,
lloro mi desventura
y sus conjuntos
y siento más
tu muerte que mi vida.
Ando sobre
rastrojos de difuntos,
y sin calor
de nadie y sin consuelo
voy de mi
corazón a mis asuntos.
Temprano levantó
la muerte el vuelo,
temprano madrugó
la madrugada,
temprano estás
rodando por el suelo.
No perdono
a la muerte enamorada,
no perdono
a la vida desatenta,
no perdono
a la tierra ni a la nada.
En mis manos
levanto una tormenta
de piedras,
rayos y hachas estridentes
sedienta de
catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar
la tierra con los dientes,
quiero apartar
la tierra parte a parte
a dentelladas
secas y calientes.
Quiero minar
la tierra hasta encontrarte
y besarte
la noble calavera
y desamordazarte
y regresarte.
Volverás
a mi huerto y a mi higuera:
por los altos
andamios de las flores
pajareará
tu alma colmenera
de angelicales
ceras y labores.
Volverás
al arrullo de las rejas
de los enamorados
labradores.
Alegrarás
la sombra de mis cejas,
y tu sangre
se irán a cada lado
disputando
tu novia y las abejas.
Tu corazón,
ya terciopelo ajado,
llama a un
campo de almendras espumosas
mi avariciosa
voz de enamorado.
A las aladas
almas de las rosas
del almendro
de nata te requiero,
que tenemos
que hablar de muchas cosas,
compañero
del alma, compañero. |
Boca che
arrastra mi boca
Boca que arrastra
mi boca:
boca que me
has arrastrado:
boca que vienes
de lejos
a iluminarme
de rayos.
Alba que das
a mis noches
un resplandor
rojo y blanco.
Boca poblada
de bocas:
pájaro
lleno de pájaros.
Canción
que vuelve las alas
hacia arriba
y hacia abajo.
Muerte reducida
a besos,
a sed de morir
despacio,
das a la grama
sangrante
dos tremendos
aletazos.
El labio de
arriba el cielo
y la tierra
el otro labio.
Beso que rueda
en la sombra:
beso que viene
rodando
desde el primer
cementerio
hasta los
últimos astros.
Astro que tiene
tu boca
enmudecido
y cerrado,
hasta que
un roce celeste
hace que vibren
sus párpados.
Beso que va
a un porvenir
de muchachas
y muchachos,
que no dejarán
desiertos
ni las calles
ni los campos.
cuánta
boca ya enterrada,
sin boca,
desenterramos!
Bebo en tu
boca por ellos,
brindo en
tu boca por tantos
que cayeron
sobre el vino
de los amorosos
vasos.
Hoy son recuerdos,
recuerdos,
besos distantes
y amargos.
Hundo en tu
boca mi vida,
oigo rumores
de espacios,
y el infinito
parece
que sobre
mí se ha volcado.
He de volver
a besarte,
he de volver.
Hundo, caigo,
mientras descienden
los siglos
hacia los
hondos barrancos
como una febril
nevada
de besos enamorados.
Boca que desenterraste
el amanecer
más claro
con tu lengua.
Tres palabras,
tres fuegos
has heredado:
vida, muerte,
amor. Ahí quedan
escritos sobre
tus labios.

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Nanas de la
cebolla
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La
cebolla es escarcha
cerrada y
pobre.
Escarcha de
tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
Hielo negro
y escarcha
grande y redonda.
En la cuna
del hambre
mi niño
estaba.
Con sangre
de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada
de azúcar,
cebolla y
hambre.
Una mujer morena
resuelta en
luna
se derrama
hilo a hilo
sobre la cuna.
Riete, niño,
que te tragas
la luna
cuando es
preciso.
Alondra de
mi casa,
ríete
mucho.
es tu risa
en tus ojos
la luz del
mundo.
Ríete
tanto
que en el
alma al oírte
bata el espacio.
Tu risa me
hace libre,
me pone alas.
Soledades
me quita,
cárcel
me arranca.
Boca que vuela,
corazón
que en tus labios
relampaguea.
es tu risa
la espada
más
vitoriosa,
vencedor de
las flores
y las alondras.
Rival del
sol.
Porvenir de
mis huesos
y de mi amor.
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La
carne aleteante,
súbito
el párpado,
el niño
como nunca
coloreado.
¡Cuánto
jilguero
se remonta,
aletea,
desde tu cuerpo!
Desperté
de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo
la boca:
ríete
siempre.
Siempre en
la cuna,
defendiendo
la risa
pluma por
pluma.
Ser de vuelo
tan alto,
tan extendido,
que tu carne
el es cielo
recién
nacido.
¡Si
yo pudiera
remontarme
al origen
de tu carrera!
Al octavo mes
ríes
con cinco
azahares.
Con cinco
diminutas
ferocidades.
Con cinco
dientes
como cinco
jazmines
adolescentes.
Frontera de
los besos
serán
mañana,
cuando en
la dentadura
sientas un
arma.
Sientas un
fuego
correr dientes
abajo
buscando el
centro.
Vuela niño
en la doble
luna del pecho:
él,
triste de cebolla,
tú,
satisfecho.
No te durrumbes.
No sepas lo
que pasa
ni lo que
ocurre.
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Alcune immagini di Alicante
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Soneto
.
Silencio de
metal triste y sonoro,
espadas congregando
con amores
en el final
de huesos destructores
de la región
volcánica del toro.
.
Una humedad
de feminino oro
que olió
puso en su sangre resplandores,
y refugió
un bramido entre las flores
como un huracanado
y vasto lloro.
.
De amorosas
y cálidas cornadas
cubriendo
está los trebolares tiernos
con el dolor
de mil enamorados.
.
Bajo su piel
las furias refugiadas
son en el
nacimiento de sus cuernos
pensamientos
de muerte edificados. |
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